
Cuando pienso en escribir sobre el trabajo que hemos realizado en el Cortijo durante la semana ya pasada, no se por donde empezar. Tengo en la cabeza muchas ideas, llevo muchas cosas a la vez y no quiero perder ningún detalle en el camino.
El proyecto de recuperación de semillas agrícolas locales quiero que no me desborde y controlar las semillas a sembrar. Tengo que establecer bien los tiempos de sembrar en el semillero y luego en la tierra, calculando el periodo de germinación y su desarrollo, para que todas las plantas se siembren en la época y lugar más adecuados.

No olvido los paseos por la finca y, en nuestra primavera adelantada, vuelve a sorprenderme el despertar de las plantas que tenemos a nuestro alrededor. Las parras revientan con fuerza sus yemas apretadas y van dejando entrever las hojas y racimos; los naranjos huelen a azahar y al pasar por su lado te embriaga el profundo aroma de su flores. La mayoría de las plantas están volviendo de nuevo a la vida: las higuera, los ciruelos, los caquis, los melocotoneros y los perales comienzan su andadura movidos por el calor y la supervivencia, donándonos lo más preciado de su ser.

Así pues, el tiempo que hemos tenido, lo hemos dedicado a las siguientes tareas:
El martes 13 sembré 5 plantas de tomates morados, de los que me mandó Jorge, de Santa Cruz del Comercio (Granada).
El miércoles 14 sembré 36 plantas de tomates abarquillaos, de Charches (Granada), de los que me dio Antonio Hernández, los he sembrado entre el cebollino primero, son plantas muy compatibles, al igual que el el pimiento con el cebollino, se complementan los dos cultivos aportándose nutrientes unos a otros y no compitiendo por los mismos.
El viernes 16 sembré 30 plantas de pimientos de Granada, de las semillas que me dio Paco "El Comeuvas", que con los 20 del Terreno, que me dio Elvira Tere, ya van por 50 plantas. Éstos de Granada los he plantado a continuación de las fresas, en el mismo plan de tierra. En ese lugar tenía brócolis y aún quedan las coles al final.
También el viernes comenzamos Silvio y yo a ensanchar la entrada al segundo bancal, al tiempo que acondicionamos los alrededores del flamboyán. El muro lo hemos levantado con probetas. Ha quedado genial.

La siguiente obra prevista es el acondicionamiento del espacio que hay junto al limón. Ya he quitado los materiales que había debajo y en esta semana comenzaremos a echar los niveles. Quiero arreglarlo el domingo que viene, ya he avisado al primo Víctor.
Ayer sábado se nos presentó un viaje inesperado y tuvimos que ir a Pedro Martínez para acompañar a la familia en estas horas de dolor, con lo que no pudimos hacer nada en el campo.

Hoy domingo, he retomado la faena y he comenzado dándole otro riego a las patatas, que están para echarle mal de ojo (no quería decirlo por si se estropean, pero no me he podido aguantar). También he sembrado unas cebollitas que me dio Mateo, en la otra cara de los surcos de las berenjenas y, por la tarde, sembré 17 coles gallegas, de las que me trajo Lola Arriaza.
Los huevos de la incubadora están en su última fase. A partir de este momento, no es necesario moverlos diariamente ya que el pollito está formado completamente, solo hay que vigilar que no le falte humedad a la incubadora.
Está previsto que nazcan el día 21 y, para ir adelantando trabajo, ya le tengo preparada la caja y las lámparas para que le den calor a los pollitos.
Pero lo más interesante es lo que viene en camino. Tengo en el semillero Tomates de Ucrania gordos, medianos y pequeños de racimo; tomate Rey de Londres y de pera; guindillas grandes de Haro (La Rioja), pimiento picante Húngaro, pimientos picantes del Padrón, Pimiento del terreno de la Alpujarra y pimientos de racimo; pimientos del piquillo y del padrón dulces.
En quince o veinte días espero tenerlo todo sembrado en la tierra (como siga así, me falta espacio).

