AMANTES DEL CAMPO

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jueves, 3 de enero de 2013

SEGUNDA COSECHA DE PATATAS

Mi últimos post del 2012 se titulaba "Recogiendo Patatas" y el primero de este año va referido a la siembra de tan extraordinario tubérculo.

Pues si, esta mañana he sembrado un saco de 25 kg de patatas de la varied Spunta. Esta variedad es la que más se siembra por la zona y la que mejores rendimientos da. Estarán, si todo va bien, para mediados de abril, por lo que con estas dos cosechas, la de diciembre y la de abril, soy prácticamente autosuficiente de dicho producto durante todo el año.

Las he sembrado en el 2º bancal, a continuación de los brócolis. Este terreno lo tenía en barbecho desde el verano y como lo aboné con estiércol de gallina en la primavera pasada, este año no le he aportado ningún nutriente a la tierra, simplemente le he enterrado toda la materia orgánica verde que tenía y cuando labre las patatas le añadiré potasa y fósforo.


Ayer comencé arando la tierra, surcándola y arreglando los surcos. También corté las patatas en 2 trozos y las dejé que se orearan un poco. Los agricultores de esta zona suelen dejar 2 o 3 días cortadas las patatas con el fin de que se sequen los cortes y evitar que se pudran en la tierra si están demasiado frescas.

Hoy distribuí los trozos de patata encima de cada surco y en algo más de una hora ya estaban sembradas. La tierra estaba estupenda, tenía un poco de jugo y las iba enterrando 8 o 10 cm a una distancia de una cuarta entre una y otra. Calculo que para dentro de un mes ya estarán fuera la mayoría de las plantas.

Con el tiempo tan bueno que estamos teniendo y con toda la mañana por delante me puse a regar los aguacates con agua de la acequia; también escardé los brócolis, las acelgas, el cebollino y las lechugas y escarolas; arreglé el ponedero de las gallinas y hasta me dio tiempo a limpiar los farolillos del porche. En fin, una mañana bien aprovechada.

Por estas tierras a las cebollas que se siembran del año anterior se les llaman "cebollas escalonas". Suelen crecerle muy rápido los tallos de los que después saldrán las semillas. Pero lo que solemos hacer es comérnoslas como cebolletas y dejar solamente unas pocas para semilla, con lo que tenemos un producto muy temprano y de sabor extraordinario, están dulces y frescas como el cebollino. Comento esto porque hoy íbamos a comer un buen guiso de patatas (de las de diciembre), por lo que he cogido unas cuantas cebolletas para acompañar tan deliciosa comida.

martes, 10 de julio de 2012

CEBOLLAS ROJAS DEL TERRENO Y MÁS

De las 4 variedades de cebollas que he sembrado en el huerto ésta es la más peculiar, son las cebollas moradas de Almuñécar.
La planta me la ha proporcionó mi vecina Elvira Tere, vaya mujer interesante (que se entienda en el sentido de lo que sabe del campo).

Cuando me las dio me comentó que estas cebollas eran las mismas que sembraba su padre  y su abuelo. Que ella siempre las había visto  sembrar, y que de sabor eran las mejores que había. Me decía, Javier, cuando te comas un plato de puchero acompáñalo con estas cebollas, son dulces y sabrosas, ya verás.

De las 20 plantas que me dio, una se me ha perdido, he separado las 3 mejores para obtener sus semillas en la próxima campaña y el resto las he dejado para el consumo, las primeras van a caer mañana mismo con un potaje de lentejas, que también combinan bien.

Por otro lado, he sacado las semillas de dos zapallitos de tronco que se estaban ailando. Para que queden libres de hongos las lavo bien con jabón y las froto con esponja vegetal. Cuando ya están limpias mezclo agua con un poco de azufre y la restriego con las semillas. Las dejo que se sequen a la sombra y las guardaré para el año que viene. Ante el éxito obtenido, la próxima primavera, sembraremos muchas plantas de zapallitos.

El amigo Silvio sigue levantando el muro de 2º bancal, ya ha llegado al primer mango. ¡Qué hombre! Es como las hormiguitas, todos los días un poco y cuando menos te lo esperas lo tiene terminado.

El día de la despedida de fin de curso, mi compañera María José apareció con un esqueje de Ginkgo Biloba, lo había arrancado unos días antes de los árboles que han sembrado en la Gran Vía de Granada. Venía todavía con las hojas verdes y tersas. Cuando llegué al Cortijo le preparé su tiesto con buena tierra y le he tenido húmedo desde entonces.

Hace unos 25 años me habló por primera vez de este árbol mi amigo Manolo, el de Castellar de Santiago (en Ciudad Real), de cuando estuvo de agente forestal. Me decía que era uno de los árboles más interesante que existían, que cada uno de ellos tenía un espíritu especial y un comportamiento diferente, que eran enormemente sensibles y que su fortaleza y presencia había sorprendido a todo el que había entrado en contacto con él. Recuerdo que me dijo que son como espíritus reencarnados que encierran miles de generaciones en su interior.

Jamás podría pensar en tener uno, ni siquiera sabía si esos árboles se vendían en los viveros. Un día que le llevé de mis guindillas a esta compañera María José, me comentó que dando un paseo con su hijo por esta calle de Granada, le pegó un tirón a una rama, se la guardó en el bolso y hoy día tiene una planta extraordinaria, que le agarró enseguida.

Inmediatamente le hice el encargo y el día 28 de junio apareció con mi plantita metida en una botella de agua.

Todos los días la he estado observando y al principio parecía que se mantenía imperturbable, paro en los últimos días he notado que sus hojas se están empezando a secar y que está perdiendo la vida. Me resisto a perderla, más aún, cuando veo que sus yemas todavía están fuertes y con vida. Espero que responda a tanto cariño y lo pueda sembrar en el lugar que ya le tenía asignado en encima del Cortijo.
Los mangos, por su parte, aunque han tirado un poco de fruta (y todavía tienen que tirar más) están primorosos, pienso que la cosecha va a ser superior a la del año pasado.

martes, 3 de julio de 2012

RECOGIENDO CEBOLLAS

En el año 1990 hice un viaje a Italia con la Asociación de Antiguos Redentoristas de Granada. Al margen de lo extraordinario del viaje y de la frescura de conocimientos que tenía tras acabar la Licenciatura de Historia, que por cierto me nombraron guía oficial de la expedición, conocí a Antonio Cebrián, un funcionario de la Seguridad Social, que tenía como afición el cultivo del huerto.

Yo por aquella época era lo que se podría llamar "un chico de ciudad", y todavía no tenía ninguna de las inclinaciones hacia la agricultura que hoy tengo y de las que ya no podría prescindir. Al campo iba de excursión, de senderismo, que lo practicaba con mucha frecuencia, tanto con los amigos como con mis alumnos de San Agustín. Me he recorrido todas las sierras de la provincia de Granada, algunas de Almería, Jaen, Málaga, Huelva, La Rioja, etc. y en varias ocasiones he hecho la Integral de Sierra Nevada. El objeto de mis salidas al campo era simplemente el de disfrutar, de aprovechar las enormes satisfacciones que  me ofrecía el contacto directo con la Naturaleza. Respecto a las salidas que hacía con mis alumnos adolescentes perseguía el inculcarles ese amor que sentía por todo la sano, por la natural, por lo puro. Después de tantos años y, cuando me veo con mis antiguos alumnos para recordar viejos tiempos, todavía me dicen: Don Javier, por qué no nos llevas de excursión durante algún fin de semana del verano. Yo, al verlos ya con niños bien crecidos, les digo que ya estoy viejo para esos trotes. Algún día puede que los reúna a todos y me los lleve de verdad al campo, cuantas cosas me gustaría enseñarles, pero ya de la vida real.

Recuerdo que el amigo Antonio (antes nombrado) cultivaba patatas en su pueblo, en Dúrcal y cuando comencé a meterme en este mundo de la horticultura, al cabo de los años, fui a hablar con él para que me hablara del campo, de los cultivos, de las labores agrícolas. Hablamos en varias ocasiones sobre patatas, tomates, cebollas, pepinos, etc. pero el consejo que me dio se me quedó grabado y he seguido practicándolo hasta la actualidad, fue que hablara con los agricultores de cada zona para aprender y no equivocarme, que la sabiduría que tenían acumulada a lo largo de toda su vida, era la mejor de las enseñanzas. Si quieres saber, me decía, como se cultivan las patatas en Almuñécar, habla con los agricultores de Almuñécar, ellos conocen el clima de la zona y cómo trabajar la tierra en ese lugar.
Pues bien, siguiendo su consejo, siempre donde voy, hablo con la gente del campo y les pregunto por todo lo que se me ocurre, por qué lo hacen de tal o cual manera, incluso por las cosas más intrascendentes. Y aquí es donde yo quería llegar. Hablando con mi vecina Elvira sobre la buena cosecha de cebollas que había tenido, me explicó como las conservaban ellos.
Me decía que si el tallo estaba aún verde, que ayudados de una cuerda los trenzaban y luego las colgaban igual que los ajos, pero si el tallo ya estaba seco del todo (como es el caso de mis cebollas) las recogían, las metían en una caja, las tapaban con hojas de plataneras y después las colgaban a la sombra en la rama de un aguacate, que se conservaban perfectamente hasta que necesitáramos usarlas.

Esa ha sido mi labor esta tarde, he recogido 2 cajas de cebollas, una de las babosas de Carches y otra de las de Motril, y las he colgado, como hace mi vecina Elvira Tere, en la rama de un aguacate.

sábado, 21 de abril de 2012

COLOCANDO CAÑAS

Algunas plantas de tomates tienen la altura suficiente como para colocarles las cañas y evitar que se puedan tronchar, sobre todo con los vientos que estamos padeciendo desde hace un par de semanas.

Si es posible, se aconseja que las cañas que se le coloquen a las plantas sean nuevas, del año, desechando las que tengamos de años anteriores. Con ello evitamos que los posibles hongos o insectos que tengan las cañas puedan contagiar nuestras plantas.

Los tomates "abarquillaos" de Charches y los tomates "moraos" de Santa Cruz del Comercio ya tienen la primera flor y una altura que aconsejan que se aten a las cañas.

Yo suelo colocar en los extremos las cañas más fuertes y en el centro las de menor diámetro. En la cruz también le suelo cruzar una caña fuerte. Estas serán las que sujeten el peso de las plantas y le den firmeza frente a los vientos que puedan soplar.


De momento tengo sembrados en el 2º bancal las siguientes plantas: Tomates rojos, primeras cebolletas, cebollas babosas para semilla de La Rioja, tomates abarquillaos, tomates moraos, cebollas rojas del terreno, tomatas riojanas, puerros (para semillas), acelgas, apio, pimientos de Granada, fresas, coles gallegas, coles repollo, segundas cebolletas, tomates corazón de toro (huevo toro), zapallitos de tronco y calabacino.

En el tercer bancal tengo berenjenas ralladas, berenjenas negras, cebollitas francesas, habichuelas de mata baja y pimientos del terreno.

Y en la hoya están las patatas Oceanía, las de ojo de perdiz y más habichuelas de mata baja.

El próximo fin de semana terminaré de sembrar las plantas que tengo en los semilleros. Ya comentaré la diversidad de variedades.


Las habichuelas, las cebollas babosas que traje de La Rioja y los nogales gigantes ya han brotado.

Por su parte las patatas siguen su buena evolución, aunque las de la variedad Oceanía están más adelantadas que las de ojo de perdiz, su ciclo de cultivo es más corto y venían más adelantadas cuando las sembré. Posiblemente haga como el amigo Paco de Ronda, que empiece ya a consumir las patatas Oceanía que están prácticamente hechas y no espere a arrancarlos todas a la vez.


miércoles, 11 de abril de 2012

HABICHUELAS DE MATA BAJA


De La Rioja me he traído un kilo de habichuelas, judías, de mata baja, es decir, que no necesitamos encañar o entutorar. Son muy productivas y muy sabrosas y apreciadas. En nuestra zona se les llama habichuelas "Coras"


El amigo Gregorio en su pueblo (Castañares de Rioja) las siembra en lo alto del surco. Abren una pequeña brecha en la parte superior del lomo y las van colocando a una distancia de 10 - 12 cm.

Por probar, he sembrado dos surcos a la manera riojana. El resto del total de 10 surcos los he sembrado como se hace por nuestra tierra, la costa de Granada, en el lateral del surco y a una distancia entre planta y planta de unos 20 o 25 cm.



La tierra donde sembremos las judías ha de tener humedad y en pocos días brotan. Si no es así hay que regarlas para que nazcan.


El domingo día 8 regué las patatas. Están en perfectas condiciones, tienen una pinta estupenda. El único tratamiento que les hago es sulfatarlas con cobre una vez por semana o cada diez días. En los surcos de la variedad Oceanía ya se está la tierra agrietando. Eso es buena señal, indica que lo que hay debajo va engordando. Es conveniente tapar dichas grietas para evitar que la tierra pierda humedad. Las matas de las patatas de la variedad Ojo de Perdiz son mucho más grandes y frondosas que las Oceanía, ya están los surcos cerrados por los tallos de las plantas.





El  lunes sembré dos cebollas babosas que me dio también Gregorio. La finalidad es obtener de ellas semillas para el Banco de Semillas. Hay que enterrarlas completamente y del tallo que salga, en la punta, se formará la flor, es en ella donde se forman las semillas. También he escardado los tomates, pimientos y cebolletas.




El martes corté las habas, las aré y después surqué la tierra. En la parte superior, pegando a los tomates "Abarquillaos" continuaré sembrando las plantas del semillero que están casi a punto. Las habas, al igual que las demás leguminosas, son muy usadas como abono verde. Absorben el nitrado de la atmósfera y lo liberan por sus raíces en la tierra, este nitrato como sabemos es el principal alimento de la mayoría de las plantas. También poseen nitrato sus hojas y ramas verdes, con lo que es conveniente cortarlas y enterarlas verdes para que este se quede también en la tierra. Otro beneficio que se obtiene de esta práctica es que el rastrojo de las habas, al ser enterrado, esponja la tierra y evita que ésta se apelmace tanto, al tiempo que le proporciona mayor poder de abserción.




Por su parte, los zapallitos de tronco que sembré han nacido todos y llevan un ritmo de crecimiento tremendo. Seguro que nuestra amiga Graciela le gustará ver como van.




domingo, 18 de marzo de 2012

EMPIEZA LA FIESTA


Cuando pienso en escribir sobre el trabajo que hemos realizado en el Cortijo durante la semana ya pasada, no se por donde empezar. Tengo en la cabeza muchas ideas, llevo muchas cosas a la vez y no quiero perder ningún detalle en el camino.

El proyecto de recuperación de semillas agrícolas locales quiero que no me desborde y controlar las semillas a sembrar. Tengo que establecer bien los tiempos de sembrar en el semillero y luego en la tierra, calculando el periodo de germinación y su desarrollo, para que todas las plantas se siembren en la época y lugar más adecuados.


No olvido los paseos por la finca y, en nuestra primavera adelantada, vuelve a sorprenderme el despertar de las plantas que tenemos a nuestro alrededor. Las parras revientan con fuerza sus yemas apretadas y van dejando entrever las hojas y racimos; los naranjos huelen a azahar y al pasar por su lado te embriaga el profundo aroma de su flores. La mayoría de las plantas están volviendo de nuevo a la vida: las higuera, los ciruelos, los caquis, los melocotoneros y los perales comienzan su andadura movidos por el calor y la supervivencia, donándonos lo más preciado de su ser.


Así pues, el tiempo que hemos tenido, lo hemos dedicado a las siguientes tareas:


El martes 13 sembré 5 plantas de tomates morados, de los que me mandó Jorge, de Santa Cruz del Comercio (Granada).

El miércoles 14 sembré 36 plantas de tomates abarquillaos, de Charches (Granada), de los que me dio Antonio Hernández, los he sembrado entre el cebollino primero, son plantas muy compatibles, al igual que el el pimiento con el cebollino, se complementan los dos cultivos aportándose nutrientes unos a otros y no compitiendo por los mismos.


El viernes 16 sembré 30 plantas de pimientos de Granada, de las semillas que me dio Paco "El Comeuvas", que con los 20 del Terreno, que me dio Elvira Tere, ya van por 50 plantas. Éstos de Granada los he plantado a continuación de las fresas, en el mismo plan de tierra. En ese lugar tenía brócolis y aún quedan las coles al final.

También el viernes comenzamos Silvio y yo a ensanchar la entrada al segundo bancal, al tiempo que acondicionamos los alrededores del flamboyán. El muro lo hemos levantado con probetas. Ha quedado genial.



La siguiente obra prevista es el acondicionamiento del espacio que hay junto al limón. Ya he quitado los materiales que había debajo y en esta semana comenzaremos a echar los niveles. Quiero arreglarlo el domingo que viene, ya he avisado al primo Víctor.

Ayer sábado se nos presentó un viaje inesperado y tuvimos que ir a Pedro Martínez para acompañar a la familia en estas horas de dolor, con lo que no pudimos hacer nada en el campo.
Hoy domingo, he retomado la faena y he comenzado dándole otro riego a las patatas, que están para echarle mal de ojo (no quería decirlo por si se estropean, pero no me he podido aguantar). También he sembrado unas cebollitas que me dio Mateo, en la otra cara de los surcos de las berenjenas y, por la tarde, sembré 17 coles gallegas, de las que me trajo Lola Arriaza.

Los huevos de la incubadora están en su última fase. A partir de este momento, no es necesario moverlos diariamente ya que el pollito está formado completamente, solo hay que vigilar que no le falte humedad a la incubadora.

Está previsto que nazcan el día 21 y, para ir adelantando trabajo, ya le tengo preparada la caja y las lámparas para que le den calor a los pollitos. 

Pero lo más interesante es lo que viene en camino. Tengo en el semillero Tomates de Ucrania gordos, medianos y pequeños de racimo; tomate Rey de Londres y de pera; guindillas grandes de Haro (La Rioja), pimiento picante Húngaro, pimientos picantes del Padrón, Pimiento del terreno de la Alpujarra y pimientos de racimo; pimientos del piquillo y del padrón dulces.

En quince o veinte días espero tenerlo todo sembrado en la tierra (como siga así, me falta espacio).