Yo he llegado a un punto que solamente siembro lo que de verdad se aprovecha en la casa. Cuando comenzaba con mis primeros huertos sembraba todo lo que hubiera de temporada y me ocurría que muchos de los productos terminaban en la basura y luego, cuando metí las gallinas, iban directamente al gallinero, como forraje.

Ya no, en los últimos años me limito a mi cebollino, las patatas, las habas, el brócoli y la coliflor, los tomates negritos y las lechugas. Este año no voy a sembrar puerros porque la mayoría de ellos se los piqué a las gallinas.
En una bandeja de poliespán blanco eché las semillas de mi propio brócoli, de aquellas que me mandó el amigo Paco de la Huerta de los Robles y que a su vez le dieron los alumnos de la Ciudad de los Muchachos de Madrid. Como tengo exceso de semillas echo de 3 a 5 en cada alvéolo, aunque habría que decir que prácticamente brotan todas, con lo que con un par de ellas en cada espacio sería suficiente. Luego solamente se dejará una plantita por alvéolo.
En un macetero grande eché el cebollino y en otro mediano los tomates negritos. Las patatas las sembré en agosto y para sembrar las habas estoy esperando que caiga un buen golpe de agua y que la tierra tenga suficiente humedad. Esta madrugada pasada he recogido 4 litros en el Cortijo y ya van en este nuevo ciclo de lluvias un total de 34 tras la granizada que cayó el 29 de agosto y, que por cierto, destruyó toda la cosecha de chirimoyos de la vega de Almuñécar.

El amigo Joaquín ha quitado las cañas del embovedado de la acequia Almansa que pasa por la hoya del Cortijo, porque se estaban comiendo ya una fila de chirimoyos. Ahora solamente habrá que estar pendiente para que no vuelvan a crecer otra vez.

Trasplanté 6 papayas a maceteros más grandes para que se desarrollen bien y pequen el estirón antes de que se nos meta el frío.

























