AMANTES DEL CAMPO

domingo, 27 de abril de 2014

MANGOS EN FLOR

Conforme bajamos desde la carretera por el camino hacia el Cortijo me dejo a la izquierda tres bancales uno de 70 y los otros dos de 100 metros de largo aproximadamente, mientras que a la derecha del camino solamente existe un bancal ancho y hermoso de unos 400 m2 aproximadamente, que lo tengo en barbecho, como dicen en mi pueblo.

 Cuando tomé las riendas del Cortijo San José el bancal más largo de la izquierda (el tercero) estaba sembrado de aguacates. Eran plantas muy buenas, pero que no producían lo suficiente como para que compensara el terreno que ocupaban con el rendimiento que se obtenía de ellas. El cuaje era muy abundante, pero en los meses de verano, que necesitaban más agua no se la podíamos aportar, muchos frutos se caían y otros, la mayoría, no obtenían el calibre necesario para venderlos en la campaña de Navidad, que solían tener buenos precios.

Los recursos hídricos con los que contamos en el Cortijo son un pozo, construido precisamente al final de ese tercer bancal, y el agua que pasa por la acequia Almansa, que en los veranos se regula por turnos y durante los últimos años viene tardando aproximadamente un mes en pasar cada turno, pero que en ocasiones de carencia de aguas han llegado a tardar hasta 90 días en dar una vuelta. Teníamos asimismo una alberca de unos 30 mil litros que, aún después de levantarla y doblar su capacidad, se quedaba francamente escasa para las necesidades que tenían los aguacates.

El pozo es de los antiguos, de los excavados en la roca y recubiertos de ladrillos huecos para favorecer la filtración. Tiene una profundidad de 15 metros y 3 de diámetro y su fuente de alimentación se limita a las escasas e irregulares lluvias que padecemos en nuestra Costa Tropical. Por tanto, la poca agua de la que dispone la reservamos para el abastecimiento de la casa, que la alquilamos como alojamiento rural y también para regar el huerto del Cortijo.

Para colmo de males, a mediados de los años 90 padecimos un ataque de fitophtora en este bancal de los aguacates. Me moví rápidamente con el ingeniero de la antigua Cámara Agraria (que todavía existían) que me recetó el famoso "Aliette". Me aconsejó que hiciera una zanja profunda entre los árboles infectados y los sanos, que les recortara el goteo, ya que la humedad era el principal medio de propagación de la misma hasta llegó a decirme, con una cara un tanto de perdona vidas, que los regara con agua bendita y que esperemos a ver los resultados (¡Uf! que mal me sonó eso).

Cumplí a rajatabla todas las instrucciones que me dieron, pero la enfermedad avanzaba inexorablemente e iban cayendo árbol tras árbol sin que se pudiera frenar su avance. El famoso fungicida no hacía efecto en mis plantas y veía como perdía más de la mitad de los árboles del bancal.

Nunca me di por vencido, leí en los foros, pregunté a todo aquel que pudiera saber sobre el tema e investigué por Internet para conocer bien el problema y poder hacerle frete. Pero fue la intuición la que me hizo actuar de la manera más lógica y radical. La solución era de lo más simple que uno pudiera imaginar, pensé. Mi razonamiento fue el siguiente: si este dichoso hongo de la fitophtora se transmitía en un medio húmedo, si las raíces absorbentes que desarrolla el aguacate son muy superficiales y, lo más importante, si el maldito hongo moría en contacto con el aire, pues, ¡la solución estaba clara!, tengo que airear las raíces y restringir temporalmente el agua de riego.

Entusiasmado con la idea de que la solución fuera tan simple y evidente, arranqué mi Piva 12 cv de gasoil y le di un par de vueltas a todo el bancal, haciendo más hincapié en las zonas de corte entre las plantas que aún perduraban y las ya pedidas y, sobre todo, debajo de los aguacates que permanecían vivos. No conforme, le enganché la reja y surqué todo el bancal. Corté los goteos del agua y ya solo quedaba esperar para ver si tenía efecto mi remedio.

Bien, pues desde los primeros días percibía que la cosa iba a funcionar ya que notaba que las plantas habían tomado una vida inusitada y empezaban a tomar otro rumbo. Años más tarde,  amigos de la vecina Axarquía malagueña que me pedían remedios contra el hongo de la fitophtora, que les estaba afectando, les aconsejé mi tratamiento y, sinceramente, me han contestado después comentándome que habían solucionado el problema.

Bueno, una vez solucionada la enfermedad, se me quedaba un bancal con 10 plantas de aguacates al principio y otras 6 al final, quedando un enorme hueco en medio y que tenia que pensar con que árboles lo regeneraría.

La cuestión estaba ahora en definir que plantas, en función de los recursos hídricos de los que poseíamos podríamos sembrar, que fueran novedosas (a ser posible que fueran subtropicales), que se adaptaran bien a nuestro clima y que, por supuesto, no fueran demasiado exigentes en cuanto al agua que iban a necesitar.

La respuesta estaba clara, decidí que serían los mangos los que ocuparían el enorme espacio dejado por los aguacates que se habían secado. Me informé de quién poseía conocimientos sobre mangos en la zona y la mayoría de mis indagaciones me llevaron hasta Dioni, el técnico de la finca experimental de cultivos subtropicales, que dependía del Ayuntamiento de Almuñécar.

De Dioni aprendí todo lo que se sobre mangos; patrones, injertos, necesidades, marcos de plantación, ciclos de crecimiento, enfermedades, etc. Después, con la experiencia y el cuidado que hay que tenerle a dichas plantas, he ido conociendo muy bien todas sus características y ya soy más autónomo a la hora de tomar mis propias decisiones sobre las plantas, aunque siempre que puedo sigo hablando con el amigo Dioni ya que es una enciclopedia viviente y parlante.

 Me enrollo, me enrollo y no continúo con el hilo del post. Nos quedamos en el bancal de los aguacates, pero ¿qué hacemos con los otros dos que habíamos mencionado? Pues estaba claro, iban también a ser destinados a mangos.

Hoy día tenemos cerca de 80 mangos y aproximadamente 50 de ellos ya están en producción. La variedad comercial que hemos sembrado ha sido la Osteen, aunque tenemos también de otras seis variedades distintas, desde las más tempranas a las más tardías, pero esas son solamente para el consumo de la casa.

Este verano tengo pensado sembrar otros 120 plantas de mango más y completar los huecos de la finca.

El presente post se refiere a la floración de mis mangos y me lo he pasado casi todo el tiempo hablando de aguacates, de mangos, pero a las flores de los subsodichos ni caso. El otro día un amigo que vino al Cortijo se extrañó de cómo entre los aguacates tenía sembrado mangos y le expliqué lo que les acabo de contar a ustedes.

lunes, 30 de diciembre de 2013

JARDÍN DE AROMÁTICAS

Ya llevaba tiempo con las ganas de hacerme un jardincillo donde sembrar plantas aromáticas. Cada día más me estoy aficionando a dichas plantas tanto en infusiones o como un ingrediente más en ensaladas y comidas.

Pues bien, en cuanto le trasladé la idea al amigo Silvio, se puso manos a la obra y, como siempre, como una hormiguita, poco a poco, lo ha hecho en un volón.

A continuación de la higuera del segundo bancal y hasta los primeros mangos fue el lugar elegido. Comenzamos haciendo un pequeño cimiento donde iría la estructura, y "al ataquer" como diría Chiquito de la Calzada.

Construyó un encofrado y en la base colocamos unos bloques. Mas tarde iba situando las piedras del terreno de tal manera que la cara más plana quedaría más tarde a la vista. Finalmente remató la parte superior del murillo con cantos rodados que cogí de la playa de Velilla.

Ha quedado un jardincillo de algo más de 1 metro de anchura, unos 70 cm de altura y unos 5 metros de largo.

La tierra que echaré en dicho jardín será en su mayor parte de la planta de compostaje de Motril y la enriqueceré con mi estiércol de gallina y con unos cuantos sacos de estiércol de oveja.

Tengo pensado sembrar aromáticas de tallo duro, arbustivas como tomillo, romero, té de burro, lavanda y orégano. Por otro lado sembraré las típicas de tallo verde como  perejil, albahaca, hierba buena y menta. Instalaré también el sistema de riego automático y a disfrutar de las matas.

sábado, 23 de noviembre de 2013

CEBOLLAS ESCALONAS

Durante la temporada de otoño, es normal que por estas tierras del Sur de España, se siembren entre otras plantas el cebollino.

En las segunda quincena del mes de agosto se echan las eras de cebollas con las semillas de la campaña anterior y para el mes de octubre se suelen sembrar ya en tierra.

Para el mes de febrero o marzo ya se empiezan a recolectar las primeras plantas en forma de cebolletas, frescas y jugosas, que acompañan pucheros, potajes, guisos y tortillas. A mi es como más me gusta consumirlas.

Pero claro, al sembrar mucha cantidad, para cuando llega el verano, estas cebolletas ya se han hecho hermosas y exquisitas cebollas, que se consumen o guardan según vaya encartando.

Yo, este año, solo he sembrado cebollino de la una variedad autóctona de Almuñécar. Son unas cebollas de cuando alcanzan su plena maduración adquieren una tonalidad morada muy característica. No son tan dulces como las babosas ni tan fuertes como otras variedades, tienen un sabor muy particular.

Pero también por esta época se suelen sembrar muchas de las cebollas de la campaña anterior que no te va a dar tiempo a consumir. A ese tipo de cebollas se les llama por aquí "cebollas escalonas".

Algunas de estas cebollas se suelen dejar para semillas de la siguiente campaña, ya sabemos que el ciclo de la cebolla es bianual y para obtener semillas fértiles hay que esperar al segundo año. Pero la mayoría de las que se siembran como escalonas se consumen como cebolletas.
 
Estas cebollas escalonas suele almacenarse, manteniendo durante meses sus propiedades antes de ser consumidas, aunque con el tiempo empiezan a echar tallos nuevos y perder poco a poco el volumen del bulbo.

Pero si se siembran por octubre o noviembre, inmediatamente reaccionan al contacto con la tierra y comienzan a desarrollar raíces y tallos nuevos que le salen de la parte superior.

Estos tallos crecen rápidamente, desgajándose la cebolla madre en múltiples bulbos pequeños convirtiéndose en nuevas cebolletas frescas y jugosas. Para finales de diciembre y enero ya se pueden consumir y vienen a cubrir el hueco que existe hasta que el otro cebollino sembrado a primeros de otoño comience a dar sus primeros frutos.

Por otras zonas de España a estas cebolletas obtenidas de las escalonas se les llama calsost. Son muy apreciadas y las suelen consumir asadas. Yo las he probado, desde luego y, como tengo esa boca que Dios me dio, pues me gustan de cualquier manera, aunque lo más habitual es hacerlo como cebolletas, acompañando las comidas.

Cambiando totalmente de tema, algunos seguidores me han llamado la atención diciéndome que no renuevo el blog, que estoy muy parado y, sin que sirva de escusa, la verdad, es precisamente todo lo contrario, que por estar con tantos frentes abiertos he dejado un poco abandonado mi Diario de un Campesino.

Recuerdo los primeros post que colgaba en el blog, no daba abasto; había días que hasta colocaba tres entradas. Y ahora, por el contrario, cada vez tardo más en escribir, y no es por no tener temas que tratar, siempre hay algo nuevo o diferente, es simplemente por falta de tiempo.

Si comentaré que este año con Joaquín estoy observando que los chirimoyos están  mejor que nunca, tanto en calidad como en cantidad de frutos. El otro día vi un ejemplar extraordinario y no me pude resistir a la tentación de cogerlo, pesaba más de 1'5 kg.

Por otro lado, he sembrado un par de plantas de stevia. Recolecté sus hojas milagrosas y espero que sobreviva al invierno de nuestra tierra.

También he comenzado a recoger la cosecha de calabazas; por ciento, una mata de calabazas ha echado más de 40 ejemplares como los que vemos en la foto, alcanzando algunos de sus tallos más de 20 m de longitud. Tengo sembradas de muchas variedades, otro día colocaré más fotos.

domingo, 29 de septiembre de 2013

COSECHA DE MANGOS 2013

La primavera pasada fue muy lluviosa y fría, este hecho ha provocado una cosecha escasa y, en consecuencia, unos precios elevados para aquellos que sí han podido salvar un poco la campaña. Si a esto le añadimos el daño que hizo la granizada que cayó en Almuñécar el 29 de agosto pues no existen demasiados motivos para estar satisfecho.

Yo este ha sido el primero que les había dejado fruta a los mangos. No soy partidario de cargar una planta cuando no tiene la fuerza y el porte para poder criar todos los frutos.

Los mangos de tres años y los de dos que tienen un gran desarrollo son los que les he dejado fruto. Estas plantas ya tienen 6 y 5 años respectivamente y poseen unos troncos y un desarrollo considerable (dentro de lo que puede desarrollar un mango por nuestras latitudes).

Las plantas de 4 años y las de 5 que no estaban bien desarrolladas les quité la fruta que cuajaron para que hagan madera y cojan fuerza.

La calidad de los mangos que he tenido ha sido extraordinaria. La variedad Osteen es muy vistosa y agradecida, y los bancales donde están sembrados mis plantas poseen unas características óptimas que los hacen desarrollarse extraordinariamente, sanos y fuertes.

El precio, como antes comentaba, ha sido bueno, a mi me los han pagado a 1'85 el kilo (y tienden a subir), con lo que si miramos a nuestro alrededor, viendo lo que le ha pasado a la gente, pues hemos de estar muy satisfechos.

SEMILLERO PARA EL OTOÑO 2013

Los agricultores del lugar comentan que desde el Día de la Virgen (15 de agosto) se pueden echar las eras de la mayoría de las plantas del otoño y el invierno.

Yo he llegado a un punto que solamente siembro lo que de verdad se aprovecha en la casa. Cuando comenzaba con mis primeros huertos sembraba todo lo que hubiera de temporada y me ocurría que muchos de los productos terminaban en la basura y luego, cuando metí las gallinas, iban directamente al gallinero, como forraje.

Ya no, en los últimos años me limito a mi cebollino, las patatas, las habas, el brócoli y la coliflor, los tomates negritos y las lechugas. Este año no voy a sembrar puerros porque la mayoría de ellos se los piqué a las gallinas.

En una bandeja de poliespán blanco eché las semillas de mi propio brócoli, de aquellas que me mandó el amigo Paco de la Huerta de los Robles y que a su vez le dieron los alumnos de la Ciudad de los Muchachos de Madrid. Como tengo exceso de semillas echo de 3 a 5 en cada alvéolo, aunque habría que decir que prácticamente brotan todas, con lo que con un par de ellas en cada espacio sería suficiente. Luego solamente se dejará una plantita por alvéolo.

En un macetero grande eché el cebollino y en otro mediano los tomates negritos. Las patatas las sembré en agosto y para sembrar las habas estoy esperando que caiga un buen golpe de agua y que la tierra tenga suficiente humedad. Esta madrugada pasada he recogido 4 litros en el Cortijo y ya van en este nuevo ciclo de lluvias un total de 34 tras la granizada que cayó el 29 de agosto y, que por cierto, destruyó toda la cosecha de chirimoyos de la vega de Almuñécar.

El amigo Joaquín ha quitado las cañas del embovedado de la acequia Almansa que pasa por la hoya del Cortijo, porque se estaban comiendo ya una fila de chirimoyos. Ahora solamente habrá que estar pendiente para que no vuelvan a crecer otra vez.

Trasplanté 6 papayas a maceteros más grandes para que se desarrollen bien y pequen el estirón antes de que se nos meta
el frío.