AMANTES DEL CAMPO

domingo, 4 de diciembre de 2011

TRATAMIENTO CONTRA LA FLORACIÓN EN MANGOS

Ya he comentado en post anteriores que la adaptación del mango en la Península Ibérica tiene una particularidades muy especiales, que hay que tener en cuenta si se quiere que los cultivables se desarrollen rápido y sanos.



La planta de mango solamente crece cuando la temperatura es alta y, aunque suele aguantar temperaturas bajas en determinadas condiciones, no llega a helarse, pero su crecimiento se para. De esta manera, este árbol solamente crece desde principios de verano hasta mediados de otoño, el resto del tiempo su crecimiento se para y entra en un periodo de letargo (lo que sí he observado es que durante este largo periodo el diámetro de su tronco aumenta, aunque sus ramas no crezcan).

Durante los primeros años de vida nos interesa que el crecimiento de la planta sea lo más rápido y sano posible con lo que tenemos que provocar el desarrollo de la mayor cantidad de ramas posibles y evitar el cuaje de su fruta (que paralizaría o ralentizaría el crecimiento de las mismas). También hay que aplicar cobre desde que empiezan los primeros brotes hasta finales del verano.

Es por ello que se recomienda el pinzamiento continuo de las yemas apicales y, de lo que versa el post de hoy, de eliminar las flores que surjan.

Sobre la primera de estas prácticas ya he comentado en varios posts anteriores como hay que actuar. Pero, respecto a la eliminación de la flor, hay que hacer unas pequeñas consideraciones.


Lo primero que tenemos que tener es paciencia; es decir, solemos (solía) tender a eliminar el ramillete de flores inmediatamente después de su aparición: primer error. Con esta acción la planta, al cabo de 20 días o un mes,  vuelve a generar flores secundarias para sustituir a las primeras que ha perdido. Volvemos a quitárselas (segundo error) y ya, si tenemos suerte la planta no vuelve a echar flores y desarrolla ramas, aunque hay veces que vuelve a echar flores por tercera vez.

Y, ¿qué es lo que hemos conseguido con esta acción? Pues muy fácil y simple hemos retardado (que ya de por sí es lento) el crecimiento de la planta un par de meses, mínimo.

Para evitar este "parón" en el crecimiento de la planta, yo, que sabía lo del brote de nuevas flores secundarias, solía esperar a que cuajaran los primeros frutos y cuando estaban como una canica se los quitaba. Ya la planta no volvía a echar nuevas flores, pero el tiempo perdido entre que salía la flor, cuajaba el fruto y luego se lo quitaba, lo había perdido en crecimiento vegetativo.

Tras la visita que tuve en septiembre del técnico de la Finca El Zahorí de Almuñécar (el amigo Dioni), me aconsejó un tratamiento que evitaba el surgimiento de la flor en el mango. De esa manera  aprovechábamos el desarrollo de ramas y hojas durante todo su ciclo de crecimiento, con lo que aumentaríamos considerablemente la madera del árbol, que es lo que hay que ir buscando los 3 o 4 primeros años.


El tratamiento consiste en aplicar en todas las yemas apicales y en general en toda la planta, un producto llamado Fructyben, cuyo principio activo es el ácido giberélico, mezclando 10 cc de dicho producto por litro de agua.

Hay que dar tres apicaciones, la primera sería a finales de octubre (que cabeza la mía, se me pasó), la segunda a finales de noviembre y la tercera a finales de diciembre. Como voy con un mes de retraso, llamé a Dioni y me dijo que no había problema, que prolongara el tratamiento hasta finales de enero.

Comprando el tratamiento vi unas plantitas de coles estupendas y caí en la tentación, compré 10 plantas y, ya de camino, otras 12 de brócoli.


Bueno, aquí si que pido ayuda. El amigo Antonio Hernández me ha regalado unos tubérculos de una planta que en su tierra las llaman "Papas de Tierra". Dice que en otros lados le dan el nombre de "Aguaturmas" y alguno más que no me acuerdo. Comentó que son comestibles tanto crudos como fritos. Yo ayer mismo le hinqué el diente y, no están malas, aunque la verdad sea dicha, tengo muy buena boca. En su tierra (Charches) las suelen sembrar en surcos, como las patatas, y suele echar una mata larga en cuya punta sale una flor amarilla muy bonita, parecida a los girasoles.


Para ello había que desprender las protuberancias y sembrarlas individualmente. Si alguien sabe de sus propiedades, cultivo o características, soy todo oídos (en este caso todo ojos). Yo las he sembrado en un par de surcos entre un caqui y un ciruelo.

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