AMANTES DEL CAMPO

miércoles, 31 de agosto de 2016

CÓMO GERMINAR E INJERTAR MANGOS

Muchos seguidores del blog refieren en sus comentarios que tengo el blog abandonado, que no escribo nada, y en cierta medida llevan razón, aunque lo visito diariamente y respondo a todos los comentarios que me escriben, pero cada vez el tiempo pasa más deprisa y las obligaciones y responsabilidades se multiplican, dejando poco tiempo para la escritura.

Esta falta de actividad en el blog no significa dejadez en las tareas del campo; al contrario, el Cortijo va tomado la forma que siempre he deseado que tenga: una comunión entre la tierra, las plantas y los que disfrutamos de ella.

En la entrada de hoy os explico mediante un vídeo la manera que yo tengo de germinar e injertar los mangos.

Ya lo he referido en otras ocasiones, pero cada vez que injerto un mango me acuerdo de mi amigo, ya fallecido, Jaime "El Majo", que me lo presentó mi otro gran amigo, y también falleciodo, Andrés Guerrero.

Jaime había dedicado gran parte de su vida a los injertos. Todo el mundo lo buscaba para que le injertara sus plantas, sea la que sea, ninguna se le resistía, tenía una manos benditas.

Bien, pues el enlace del vídeo es el siguiente.

https://www.youtube.com/watch?v=U48FRtS2gu8&feature=youtu.be



Gracias a todos.

domingo, 5 de abril de 2015

HUERTO 2015

Un año más por estas fechas me surge la inquietud y el deseo de plantar un nuevo huerto.

En unas jornadas que estuve en Almería los días 16 y 17 de febrero nos regalaron los organizadores en la clausura un libro fantástico del siglo XIV. Nada más leer su título, "Tratado de agricultura", me quedé impresionado y pensé de la casualidad que dicho libro cayera en mis manos, con lo que a mi me gusta la agricultura. Su autor  es el poeta y erudito musulmán Ibn Luyun.

En el libro su autor comenta en verso todos los aspectos relacionados con los cultivos de su época. Describe en un lenguaje claro y sencillo cómo preparar la tierra, cómo seleccionar las semillas, los diferentes requerimientos y labores que requiere cada especie y hasta cómo ha de realizarse la conservación de los frutos.

Escribe con sus palabras que las cosas necesarias para los cultivos -por eso les llama "pilares"- son cuatro: las tierras, las aguas, los abonos y las labores. Dichos elementos son los principios en los que debe basarse toda actividad agrícola.
Pues siguiendo a nuestro sabio autor almeriense, maestro del polígrafo lojeño Ibn al-Jatib, el cual le transmitió también sus conocimientos al famoso historiador Ibn Jaldun, yo he comenzado con el primer paso que no es otro que el de preparar la tierra y dotarla de todos sus nutrientes para que las plantas que allí sembremos no carezcan de nada.

Al no usar herbicidas le di, tras los golpes de lluvia que hemos tenido por nuestra tierra entre enero y febrero, en un par de ocasiones un buen arado con el rotavator, de esa manera eliminaba la mayor cantidad de hierbas que pudieran surgir más tarde. En el último arado esparcí sobre la tierra el estiércol que tenía almacenado de mis gallinas con lo que le aporté a la tierra de una base rica en nitrógeno.
A continuación surqué la tierra y separé, en tramos cortos, las distintas paratas donde iban a ir plantadas las hortalizas.

Después de muchos años, solamente suelo cultivar los productos más apreciado y que se consume con abundancia en la casa: tomates, de tres variedades, montserrat, morenos y cherrys; pimientos italianos, del piquillo, del Padrón y guindillas vascas; berenjenas listadas, las moradas; calabacines y zapallitos de tronco.

Las primeras plantitas las puse en febrero y, antes de plantarlas, suelo hacer un pequeño hoyo, que lo cubro de agua, y después colocar la planta y regarla inmediatamente.

En los días siguientes suelo regar la plantitas hasta que percibo que han agarrado y después espacio los riegos hasta que veo que vuelven a necesitar agua.

A cabo de un mes aproximadamente se ven que las plantas han tomado tierra y han empezado a crecer, en ese momento les echo junto a las raíces un buen aporte de estiércol de caballo curado, se lo escardo y se le doy un riego abundante a todas las plantas. A la semana se le ve el estirón que han pegado.

Como ya sabemos, casi a diario, hemos de seguir el crecimiento de las plantas y realizarles a cada una de ellas las labores (como decía Ibn Luyun) que precisan: hay que destallar los tomates por debajo de 50 cm., a los pimientos también hay que quitarle los brotes que salen por debajo de la cruz, hay que clocar las cañas a los tomates, para que una ráfaga de viento no los tumbe y los pueda partir, pero lo más importante en estos momentos es mantener la tierra libre de hierbas, oxigenada y húmeda con escardas frecuentes.

Al principio del huerto he sembrado un puñado de patatas que me sobraron.

En estos primeros días de abril la huerta está preciosa. Todas las plantitas han agarrado y su desarrollo es extraordinario, de hecho ya tengo algunos tomates cherrys cuajados.

En mayo plantaré pimientos tardíos donde ahora tengo las cebolletas, de esa manera me aseguro la cosecha hasta diciembre o enero.

Quiero comentar también que al final de este bancal del huerto, sobre un talud me nacieron sierpes de almendro y las he injertado de dos variedades de ciruelo, Claudia y amarilla. Todos los injerto me han agarrado y llevan un buen desarrollo.


viernes, 9 de enero de 2015

RENOVACIÓN DE SEMILLAS


Llevo un par de años que tengo abandonado el huerto en el Cortijo, sobre todo el huerto de verano que es el que más me gusta, pero este año me he vuelto a animar.

En estos últimos años he ido adquiriendo semillas agrícolas tradicionales que han enriquecido mi banco de semillas.Me ocupan ya una vitrina enorme. Para la conservación óptima de las semillas precisan de unas infraestructuras de las cuales no poseo; por ejemplo, que estén carentes de humedad, a una temperatura entre 4 y 6 grados máximo, fuera del alcance de la luz, etc.

La fecundidad de las semillas se va perdiendo con el tiempo y si, para colmo, no tienes un lugar que reúna dichas condiciones, pues esa fertilidad se pierde más rápidamente.      

Cual es la solución ante este inconveniente, pues volver a resembrarlas y obtener nuevas semillas, así las que se obtengan volverán a tener una nueva longevidad.

Los semilleros (las eras, las almácigas) se echan en esta zona por la Pascua; osea, por Navidad y para febrero o marzo ya se disponen de plantas tempranas, que en los tiempos que estamos son vitales para cultivar sobre todo tomates al aire libre. Como el tiempo está fresco por las noches, he levantado un invernaderillo enfrente del horno y ahí he colocado las jardineras con las semillas, de esta manera les evitamos a las plantitas el rocío de la noche y al mismo tiempo acelera su brote y crecimiento. En ese mismo espacio tengo el plantero de mangos que eché después del verano pasado para resembrar el primero y tercer bancal y colocaré también algunos en la hoya.


La tierra que he utilizado para las semillas la he obtenido de la descomposición de las chumberas (que aporta mucha materia orgánica) que esponja mucho la tierra y la he mezclado con estiércol de caballo curado, lo que le da calor al tiempo que nutre las plantitas cuando salgan, y en la parte superior las entierro en mantillo muy bien desecho. Luego hay que mantener la tierra siempre húmeda y a esperar que salgan.

Este año he echado 10 variedades de tomates diferentes: de pera, de racimo, cherrys, rosados, corazón de toro, etc. Soy consciente que al no disponer de una distancia de seguridad suficiente se producirán cruces de polen y la mayoría de los frutos no serán puros, pero de aquellos que se asemejen lo más posible al original guardaré de nuevo semillas para años posteriores. Otra cuestión también sería que con el tiempo obtendríamos nuevas variedades adaptadas a nuestra zona.

Con los pimientos me ha pasado igual. He sembrado (ya por tercer año consecutivo) pimiento de asar largo de Dehesas de Guadix, también pimiento choricero de Tíjola en Almería, de los pimientos que me mandó Luis Cañavate, pimientos dulcillos de Castañares de Rioja, pimientos del piquillo y del padrón.

Y como me gustan mucho los picantes pues he sembrado de tres variedades: guindillas vascas, riojanas (que son muy parecidas) y alegrías riojanas (que pican como el demonio).

Hay que tener la precaución a la hora de sembrar los picantes de que sean al final del riego y que no tengan contacto las aguas con otras variedades de pimientos ya que los picarían también, al igual que con el cruce de polen.

He preparado también el primer bancal, a continuación de donde tengo las habas para sembrar las patatas. En esta tierra se pueden sembrar papas en cualquier época del año, menos en verano, así que para el mes que viene sembraré un saquillo de patatas spuntas (de la punta, como se dice aquí).

También sobre el mes de marzo sembraré, directamente en la tierra, los zapallitos de tronco, los calabacienes y algunas plantas de maíz rosetero. Quiero sembrar también esponjas (lufa) y calabazas.

Respecto al injerto tardío en mangos hice una prueba en octubre he de comentar que no ha dado resultado positivo. A pesar de que las púas eran buenas, el movimiento de la savia ya era muy lento y no han seguido hacia adelante, solamente un 10 % han agarrado. Consulté con el amigo Dioni, el técnico agrícola de la Finca de El Zahorí de Almuñécar y me aconsejó que los tapara con bolsas de papel, pero que no tuviera muchas esperanzas, y efectivamente, no ha salido bien el experimento (la naturaleza es muy sabia y no se pueden alterar sus ciclos ni sus ritmos). Lo volveré a intentar desde junio y como máximo hasta agosto-primeros de septiembre y seguro que no falla ningún injerto.

lunes, 13 de octubre de 2014

SEMBRANDO HUESOS DE MANGO

Son muchos los seguidores del blog que en los últimos tiempos me realizan preguntas relativas al cultivo del mango. Aprovechando que estoy en plena siembra de estas plantas pues voy a escribir algunos aspectos que nos pudieran venir bien a todos.

  No todos los huesos son los apropiados para realizar plantaciones de mangos, en nuestra zona utilizamos el patrón Gomera 3, que es el que mejor se ha adaptado a estas tierras del sur de España.

Este patrón produce frutos de pequeño tamaño, algo más grade que un huevo de gallina, tienen un hueso grande y, en consecuencia poseen poca carne, la cual es muy fibrosa aunque sabrosa.
Se suelen recolectar desde finales de agosto hasta mediados de octubre. Yo tengo un árbol patrón adulto que produce muchísimos frutos, con lo que he tenido suficientes huesos para sembrar las más de 200 semillas que voy a sembrar este año.

Cuando el fruto está maduro se debe de quitar toda la carne que posea y dejarlo que se seque un par de días. Después se abre con cuidado la corteza dura que cubre la semilla y se siembra esta inmediatamente.

Previamente hemos de tener preparadas las bolsas donde brotarán las semillas rellenas 2/3 de tierra normal y la parte superior rellenarla de mantillo y en ella clavar la semilla sin enterrarla (para evitar que se pudra).

Habrá que regar diariamente la semilla y en un par de semanas estarán todas las plantas brotadas. Si tienen buen desarrollo podremos plantarlas al año siguiente en tierra.

En otras ocasiones lo que he hecho ha sido sembrar directamente el hueso de mango en el suelo, haciendo un hoyo y rellenando la tierra que cubre la semilla con mantillo para que mantenga mejor la humedad. Este sistema garantiza que la raíz pivotante se clava verticalmente en la tierra y tendrá más resistencia a todas las inclemencias que se le puedan presentar.

En los últimos tiempos me cuesta cada vez más escribir en el blog, son muchas las tareas y obligaciones que tenemos y pocas las horas de las que están hechos los días, así que escribiré cuando pueda y tenga tiempo; eso si, a los comentarios que me hacen los seguidores contesto a todos.

Son muchas las tareas que hemos hecho en los últimos meses en el Cortijo, lo más significativo ha sido que el bancal que hay por debajo del camino a la izquierda lo he sembrado de habas, ahí en la próxima primavera sembraré 27 plantas de mangos.

También hemos aumentado nuestra familia en el gallinero. Nuestro amigo Antonio Hernández nos dio huevos de pitirras de su pueblo, de Charches. La gallinilla Sebris, empolló 7 aunque solo salieron 3.

 También la cosecha de calabazas ha sido extraordinaria y aún son muchas las que están repartidas en los bancales por debajo de los chirimoyos.

Hemos tenido abundancia de granadas, de nísporas, de bananas y plátanos, de caquis y de ciruelas, etc. Con un poco de cariño que le des a la tierra ella te responde colmándote de frutos. Me faltan palabras para darle las gracias a nuestra tierra.








domingo, 27 de abril de 2014

MANGOS EN FLOR

Conforme bajamos desde la carretera por el camino hacia el Cortijo me dejo a la izquierda tres bancales uno de 70 y los otros dos de 100 metros de largo aproximadamente, mientras que a la derecha del camino solamente existe un bancal ancho y hermoso de unos 400 m2 aproximadamente, que lo tengo en barbecho, como dicen en mi pueblo.

 Cuando tomé las riendas del Cortijo San José el bancal más largo de la izquierda (el tercero) estaba sembrado de aguacates. Eran plantas muy buenas, pero que no producían lo suficiente como para que compensara el terreno que ocupaban con el rendimiento que se obtenía de ellas. El cuaje era muy abundante, pero en los meses de verano, que necesitaban más agua no se la podíamos aportar, muchos frutos se caían y otros, la mayoría, no obtenían el calibre necesario para venderlos en la campaña de Navidad, que solían tener buenos precios.

Los recursos hídricos con los que contamos en el Cortijo son un pozo, construido precisamente al final de ese tercer bancal, y el agua que pasa por la acequia Almansa, que en los veranos se regula por turnos y durante los últimos años viene tardando aproximadamente un mes en pasar cada turno, pero que en ocasiones de carencia de aguas han llegado a tardar hasta 90 días en dar una vuelta. Teníamos asimismo una alberca de unos 30 mil litros que, aún después de levantarla y doblar su capacidad, se quedaba francamente escasa para las necesidades que tenían los aguacates.

El pozo es de los antiguos, de los excavados en la roca y recubiertos de ladrillos huecos para favorecer la filtración. Tiene una profundidad de 15 metros y 3 de diámetro y su fuente de alimentación se limita a las escasas e irregulares lluvias que padecemos en nuestra Costa Tropical. Por tanto, la poca agua de la que dispone la reservamos para el abastecimiento de la casa, que la alquilamos como alojamiento rural y también para regar el huerto del Cortijo.

Para colmo de males, a mediados de los años 90 padecimos un ataque de fitophtora en este bancal de los aguacates. Me moví rápidamente con el ingeniero de la antigua Cámara Agraria (que todavía existían) que me recetó el famoso "Aliette". Me aconsejó que hiciera una zanja profunda entre los árboles infectados y los sanos, que les recortara el goteo, ya que la humedad era el principal medio de propagación de la misma hasta llegó a decirme, con una cara un tanto de perdona vidas, que los regara con agua bendita y que esperemos a ver los resultados (¡Uf! que mal me sonó eso).

Cumplí a rajatabla todas las instrucciones que me dieron, pero la enfermedad avanzaba inexorablemente e iban cayendo árbol tras árbol sin que se pudiera frenar su avance. El famoso fungicida no hacía efecto en mis plantas y veía como perdía más de la mitad de los árboles del bancal.

Nunca me di por vencido, leí en los foros, pregunté a todo aquel que pudiera saber sobre el tema e investigué por Internet para conocer bien el problema y poder hacerle frete. Pero fue la intuición la que me hizo actuar de la manera más lógica y radical. La solución era de lo más simple que uno pudiera imaginar, pensé. Mi razonamiento fue el siguiente: si este dichoso hongo de la fitophtora se transmitía en un medio húmedo, si las raíces absorbentes que desarrolla el aguacate son muy superficiales y, lo más importante, si el maldito hongo moría en contacto con el aire, pues, ¡la solución estaba clara!, tengo que airear las raíces y restringir temporalmente el agua de riego.

Entusiasmado con la idea de que la solución fuera tan simple y evidente, arranqué mi Piva 12 cv de gasoil y le di un par de vueltas a todo el bancal, haciendo más hincapié en las zonas de corte entre las plantas que aún perduraban y las ya pedidas y, sobre todo, debajo de los aguacates que permanecían vivos. No conforme, le enganché la reja y surqué todo el bancal. Corté los goteos del agua y ya solo quedaba esperar para ver si tenía efecto mi remedio.

Bien, pues desde los primeros días percibía que la cosa iba a funcionar ya que notaba que las plantas habían tomado una vida inusitada y empezaban a tomar otro rumbo. Años más tarde,  amigos de la vecina Axarquía malagueña que me pedían remedios contra el hongo de la fitophtora, que les estaba afectando, les aconsejé mi tratamiento y, sinceramente, me han contestado después comentándome que habían solucionado el problema.

Bueno, una vez solucionada la enfermedad, se me quedaba un bancal con 10 plantas de aguacates al principio y otras 6 al final, quedando un enorme hueco en medio y que tenia que pensar con que árboles lo regeneraría.

La cuestión estaba ahora en definir que plantas, en función de los recursos hídricos de los que poseíamos podríamos sembrar, que fueran novedosas (a ser posible que fueran subtropicales), que se adaptaran bien a nuestro clima y que, por supuesto, no fueran demasiado exigentes en cuanto al agua que iban a necesitar.

La respuesta estaba clara, decidí que serían los mangos los que ocuparían el enorme espacio dejado por los aguacates que se habían secado. Me informé de quién poseía conocimientos sobre mangos en la zona y la mayoría de mis indagaciones me llevaron hasta Dioni, el técnico de la finca experimental de cultivos subtropicales, que dependía del Ayuntamiento de Almuñécar.

De Dioni aprendí todo lo que se sobre mangos; patrones, injertos, necesidades, marcos de plantación, ciclos de crecimiento, enfermedades, etc. Después, con la experiencia y el cuidado que hay que tenerle a dichas plantas, he ido conociendo muy bien todas sus características y ya soy más autónomo a la hora de tomar mis propias decisiones sobre las plantas, aunque siempre que puedo sigo hablando con el amigo Dioni ya que es una enciclopedia viviente y parlante.

 Me enrollo, me enrollo y no continúo con el hilo del post. Nos quedamos en el bancal de los aguacates, pero ¿qué hacemos con los otros dos que habíamos mencionado? Pues estaba claro, iban también a ser destinados a mangos.

Hoy día tenemos cerca de 80 mangos y aproximadamente 50 de ellos ya están en producción. La variedad comercial que hemos sembrado ha sido la Osteen, aunque tenemos también de otras seis variedades distintas, desde las más tempranas a las más tardías, pero esas son solamente para el consumo de la casa.

Este verano tengo pensado sembrar otros 120 plantas de mango más y completar los huecos de la finca.

El presente post se refiere a la floración de mis mangos y me lo he pasado casi todo el tiempo hablando de aguacates, de mangos, pero a las flores de los subsodichos ni caso. El otro día un amigo que vino al Cortijo se extrañó de cómo entre los aguacates tenía sembrado mangos y le expliqué lo que les acabo de contar a ustedes.