AMANTES DEL CAMPO

sábado, 28 de enero de 2012

LLUVIAS DESEADAS

No lo podía creer pero cuando hoy he visto el pluviómetro me he quedado gratamente sorprendido, sobre todo, porque los pronósticos no eran muy halagüeños respecto a las lluvias.

Debido a las abundantes lluvias que hemos tenido estos dos años anteriores los acuíferos de la Costa Tropical granadina están totalmente llenos, los pozos poseen un nivel máximo y por ríos y acequias de la comarca circula el agua de forma continuada, no es que sobre, pero que faltar, no falta.

El presente año hidrológico comenzó con buenas perspectivas, lloviendo en octubre y en noviembre (el 22 y 23 de octubre cayeron 11 l/c el 24 y 25 de octubre las lluvias fueron 38 l/m2; el 27 cayeron 17 y el 28 3 litros más; a primeros de noviembre recogimos 88 l/my a mediados cayeron 6 litros y el fin de semana del 20 de noviembre llovió 80 l/ m2), sin embargo, en diciembre no cayó ni una gota de agua, no ha sido hasta el 20 de enero cuando volvió a llover 5 l/m2 más.

Por tanto, desde finales de noviembre hasta finales de enero hemos tenido que estar regando el huerto y los árboles (sobre todo los aguacates Hass que todavía no los hemos recogido).

Ayer recogimos 20 l/ m2, es ya una cantidad apreciable por lo que fueron muy bien recibidas y, como he comentado antes, algo inesperadas. 

En estos días atrás hablando con mi madre sobre el tiempo que llevábamos sin llover, me decía que no perdiera la esperanza, que ya llovería, que "había que tener fe" y de nuevo se le va el pensamiento con su padre (el abuelito Pepe) que siempre decía lo mismo, qué pasión tenían todos por el abuelito Pepe.

Me cuenta que después de las faenas del campo solían venir los peones a la tienda y se sentaban en aquel banco de listones de madera, frente al mostrador y, mientra mi abuelo les servía unos chatos de vino y les cortaba unos trozos de tocino y longaniza, éstos le decían: "Pepico están las sementeras que no van a servir, están fritas, hace falta que llueva y parece que este año va a ser seco". Mi abuelo, con la templanza que le caracterizaba les daba siempre la misma respuesta: "no os preocupéis, ya lloverá, hay que tener fe". El "Charuto" y los demás peones no quedaban muy convencidos y murmuraban algo mientras se terminaban el vaso de vino, alargando de nuevo el brazo. Dice mi madre que había veces que éstos mismos tenían que pedir que no lloviera más porque no podían ir a trabajar.

Cuando llegué al cortijo lo primero que hice fue ir a ver las habas. Estaban estupendas, ya se ven con mayor claridad las vainas (algunas miden ya unos 10 cm.) y he observado satisfactoriamente cómo están cuajando todas las flores de abajo hacia arriba. En algunas matas he contado hasta 6 habas cuajadas. Este año se están adelantando mucho debido a la templanza que hemos tenido en estos meses de diciembre y enero. Ya mismo las estamos catando.

He decidido que voy a reservar la fila que pega a los mangos grandes para realizar la selección de las semillas para el año que viene. De entre todas las matas elegiré las mejores y solamente escogeré las vainas de las primeras flores. Habrá que dejarlas en la mata hasta que se sequen y luego las guardaremos para que sirvan de simiente para el año que viene. Son muchos amigos los que quieren participar en el proyecto de recuperación de semillas y que quieren que les vaya guardando simiente para el próximo año, así que tendré que reservar bastantes plantas para tener para todo el mundo.

El resto del huerto ha agradecido también las benditas lluvias y todo está con un aspecto inmejorable. Las lechugas 1ªs están sabrosísimas y van quedando ya pocas. Los brócolis están ya como puños de grandes; en fin, todo está perfecto.

Pero había que hacer algo y la mañana se nos iba. Lo primero que he hecho ha sido un pequeño invernadero junto al horno, con la intención de colocar las almácigas de semillas que estoy preparando para el huerto de primavera verano. Aislé el suelo y preparé una estructura que sujetara el plástico y en un rato ya estaba terminado.

Por otro lado, he echado en agua semillas de tomates "Morados" y de "Corazón de toro" que me ha conseguido mi amigo Jorge, de Granada. También he echado en remojo semillas de "Chile" procedentes de Dallas (EEUU) que nos ha traído Manolo el del bar de enfrente de los juzgados de Motril (estuvo esta Navidad allí viendo a su hijo).

Finalmente cambié la lámpara de la habitación de la chimenea, quité la balanza y la coloqué en la habitación contigua, debajo de la horca y de la pala de aventar. La lámpara me dio un poco la lata porque no funcionaba, hasta que me di cuenta de que unos cables se habían desconectado e impedían la continuidad de la corriente. 

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