AMANTES DEL CAMPO

lunes, 9 de enero de 2012

PODA DE FRUTALES


Existen dos periodos adecuados para podar las plantas: tras la recogida la fruta y cuando la planta se para coincidiendo con el invierno.



La primera poda, que también se puede retardar hasta cuando las plantas tienen todavía savia en movimiento, tiene la ventaja de que precisamente esta circulación de la savia posibilita una mejor cicatrización de los cortes y por consiguiente la prevención contra futuras enfermedades.



La otra poda se suele realizar cuando ya la planta está parada. Ésta ha sido la forma tradicional de poda por parte de los agricultores.


Yo suelo realizar la poda de la mayoría de los árboles frutales durante el mes de enero. Siempre, siguiendo la tradición, suelo hacerla en la menguante de enero (sobre todo en las parras), aunque soy de los que opinan que la luna no determina la buena o mala cosecha ni influye decisivamente en la productividad de las plantas, como digo simplemente lo hago en estas fechas por seguir la tradición que han seguido nuestros padres y abuelos.

Y como no había tiempo que perder cogí las herramientas y me puse a podar los ciruelos, la higuera, los caquis, el granado y a uno de los perales le quité solamente una rama central y el resto ni lo toqué.

Como norma general se deben de quitar los chupones salvo que se quieran utilizar para renovar ramas o que sirvan para la formación de la planta. A los ciruelos y al granado les suelo hacer una poda muy agresiva, al igual que a los caquis, se debe de hacer una poda severa dejando el árbol como un paraguas invertido, pero con pocas varillas. De esa manera los frutos serán de un calibre y calidad extras.

Para los próximos días me quedan los guayabos de limón, las parras y los nísperos (con su respectivo aclarado de fruta).

Tengo también en mente sembrar las patatas en el tercer bancal, a continuación de los aguacates, aunque habrá que esperar si se confirman las lluvias para mediados de la semana que viene.

A la vuelta de vacaciones el huerto estaba fenomenal. Las habas están todas en flor, con un aspecto formidable, sanas y muy altas; las lechugas primeras están pidiendo formar parte de una buena ensalada, aliñadas convenientemente con el oro líquido del primo Víctor; las cebolletas y los puerros ya se distinguen en los surcos y las acelgas, el apio, los brócolis, las coliflores y apios llevan muy buen camino.

Por cierto, cogí un manojo de espárragos y nos los hemos comido de aperitivo hoy a la plancha. Qué o podría decir: estaban impresionantes.

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