
Hoy, a media mañana, he ido al cortijo, sobre todo, por darle una vuelta a los animales, ya que con la tierra mojada no se pueden hacer muchas labores en el campo.
Sobre la 1 de la tarde ha empezado a llover débilmente. Los metereólogos pronostican lluvias hasta el fin de semana, e incluso que se van a extender hasta la primera parte de la semana que viene. ¡Pues que llueva!, que a mi no me molesta, y, ya sabéis, si no se puede hacer hoy una cosa, se hace mañana. No nos debemos de preocupar, tenemos que adaptarnos al ritmo que nos impone la Naturaleza.

Pero, paradójicamente, nuestra patatas llevan ya tres meses en la tierra y todavía las matas siguen verdes. No están muy exuberantes ni la tierra se ve muy rajada (indicativo de que la patata va engordando en la tierra), así que ya veremos a ver lo que sacamos. Por lo pronto las dejaré en la tierra mientras sigan sus matas verdes.
Por cierto, a nuestro amigo vigilante, le gusta el mango en el que estaba el otro día.
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