AMANTES DEL CAMPO

domingo, 6 de noviembre de 2011

ATRAVESANDO ESPAÑA

Esta semana he aparcado las faenas agrícolas y me he ido a La Rioja. He recordado y compartido con los amigos y la familia momentos inolvidables y, por supuesto, nuevas experiencias que quedarán para siempre en mi memoria.

Qué bonito el Sistema Ibérico, sus colores otoñales me recordaban La Alpujarra, aunque con mayor variedad de tonos. Un pintor paisajista encontraría en cada uno de sus rincones múltiples imágenes para trasladar desde su paleta al lienzo, sobre todo en la travesía del puerto de Piqueras y la bajada por la tierra de Cameros. En la parte baja el Iregua se abre y forma un valle fértil y multicolor. Se me iban los ojos observando los huertos de cardos, pellas (coles) como le llaman ellos, puerros y escarolas, extrañaba un poco el Cortijo.

Durante estos días han sido muchos los viajes que hemos dado desde Haro a Logroño atravesando el corazón de la tierra del vino por excelencia: Fuenmayor, Cenicero, San Asensio, Briones. Las tonalidades rojizas, pardas y verde pálido, modelaban un paisaje de viñas espectacular. No paraba de mirar hacia un lado y otro, cualquiera de las vistas era impresionante.

Una vez de vuelta por el Cortijo constaté el efecto que las lluvias del jueves y el vienes habían tenido en nuestra comarca. Aunque estaba ausente he seguido con máximo interés las precipitaciones que hemos tenido. Hoy hablando con nuestro vecino Paco el "Comeuvas" me ha dicho que ha recogido un total de 88 litros en estos días.

Río Verde lleva un buen caudal de agua, aunque se puede pasar con el coche y la Rambla de Ítrabo ha salido, destrozando la mayor parte del camino.

Donde primero me he asomado ha sido a las habas. Estaban perfectamente y con cuatro dedos de tamaño ya. Los surcos todavía estaban con restos de agua.

Los frutales y demás árboles han recibido con las ramas abiertas el agua caída, el color de sus hojas ha cambiado en las dos semanas de lluvias que llevamos.

Las patatas se han tumbado, pero no se han tronchado los troncos con lo que se levantarán  de nuevo y engordará el fruto con estas lluvias.

Las esponjas ya destacan entre la fronda de los aguacates.

Lo que sí he visto por la Vega es mucho chirimoyo en el suelo, no solo por la lluvia sino también por el viento que la acompañaba.
He revidado especialmente los injertos de mango ya que con el viento son muy susceptibles de romperse, pero, como los encañé, han aguantado perfectamente el temporal. También la papayas que son más frágiles han soportado sin problemas el viento.

Cuando la tierra esté en condiciones sembraré prepararé y sembraré el huerto de invierno.

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