AMANTES DEL CAMPO

martes, 28 de febrero de 2012

PIMIENTOS DEL TERRENO

Cuando comencé a buscar semillas agrícolas tradicionales comencé, como es natural, buscando semillas de las  variedades locales. He hablado con muchos agricultores, con gente mayor que toda la vida ha estado en el campo, con los vecinos del Cortijo, etc. La mayor parte de ellos me hablaban de los tomates "Negritos", de los "Melilleros"; de los "Rales" (pienso que serían Reales), pero nadie tenía semillas ya. Me dirigían a tal o cual persona, pero sin éxito. Finalmente mi amigo Mateos, dueño del Flamboyan, me va a proporcionar semillas de todo este tipo de tomates y además, dice, que son ecológicas, sería extraordinario.

Pero cuando en mi búsqueda hacía alusión a los pimientos del terreno, todo el mundo me hacía perder las esperanzas. Desde hacía muchos años ya habían dejado de cultivarlos los lugareños y todos pensaban que se había perdido la especie.

Hablando del caso con Juanma, el muchacho que le tengo vendidos los chirimoyos, sobre el interés que tenía en recuperar las variedades tradicionales, me dijo que su madre tenía una era sembrada de pimientos antiguos, los que nosotros llamamos pimientos del Terreno. No lo podía creer, los tenía tan cerca y yo sin enterarme. Sin pensármelo dos veces al llegar a casa la llamé por teléfono y me dijo tenía una erilla muy adelantada y que ésos ya se podían sembrar, que fuera y que me llevara todos los que quisiera.

Hoy, día de Andalucía, me he dirigido al cortijo de Elvira Tere en busca de los ansiados pimientos de Terreno.

Me ha comentado que esa variedad ya la sembraba su padre y el padre de éste. Que ella los ha sembrado desde siempre y que son los mejores que se dan por aquí. Decía que son de tamaño mediano, pero carnosos y muy productivos, que sirven tanto para freír como para asar. Refirió que un cuñado suyo los sembró en Gelibra (es un pago de Almuñécar que está alto, más fresco y con menos humedad) y que se dieron muy bien, mucho más grandes de como se daban aquí, en la vega de Almuñécar ("perdón por señalar -decía- señalándo con la mano hasta mitad del otro antebrazo con la mano extendida").
Junto a esa era tenía otra más tardía, con los pimientos empezando a nacer. Se me ha ocurrido que, cuando estén grandes, llevarme unos pocos al Padul y ver que tal se dan allí, para intentar revitalizar la especie. Ya se sabe que el cambio de aires le sienta muy bien a algunas plantas.

Empezó a arrancar pimientos y le dije que no quería más de 15 o 20 que ya no tenía mucho sitio donde sembrar, y eso me dio, 22 en total.

Yo iba tan feliz con mis pimientos, me sentía afortunado por haberlos encontrado, quién me iba a decir que mi vecina tenía lo que tanto estaba buscando. Mi felicidad era aún mayor porque también me dio cebollas rojas del terreno, que dice que no pican y están muy dulces.

Pues para no perder tiempo en cuanto llegué al Cortijo lo primero que hice fue sembrar los pimientos. El lugar elegido ha sido el tercer bancal, a continuación de las berenjenas.

Los surcos ya los tenía preparados. Abrí los hoyos y les eché un poco de agua, para refrescar la tierra ya que tenía poca humedad. Cuando se absorbió el agua eché mantillo y en él sembré los pimientos. Finalmente los volví a regar. En los próximos días hay que regarlos mañana y tarde y cuando se vean que han agarrado se les cortan los riegos hasta que la planta lo precise, de esa manera desarrolla un gran sistema radicular y aguantará mejor el caluroso verano de nuestra tierra.

Las cebollas las sembré en el 2º bancal, en un surco que previamente había tenido brócolis y lechugas. De ambas especies me quiero hacer de bastantes semillas.

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